Me convertí en un mejor líder cuando dejé de trabajar con los “recursos humanos” y empecé a trabajar con las personas

Walter Monterroza

Gerente Joven360 Guatemala
 
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“…que se deje de llamar “recursos humanos” o  “costo” a quienes laboran, porque si son recursos no son humanos (y si son humanos no son recursos, es decir instrumentos, herramientas), y porque si son costos no son personas.”

Sergio Sinay

 

Hace unos días conversaba con un amigo logoterapeuta que me exponía su incomodidad con el término “recurso humano”. Me decía: “Un humano no debe nunca ser considerado como un recurso, pues eso lo desnaturaliza y lo reduce a la condición de objeto… ¡Las personas no somos cosas!”. Y sí, coincido con eso. Los humanos no somos un instrumento y cuando trabajamos lo hacemos no solo para ganarnos la vida, sino para realizarnos, para ejecutar parte del plan de vida que nos hemos trazado.

 

Tener esto en cuenta ha ayudado a que mi labor en los departamentos de recursos humanos, desarrollando proyectos de empleabilidad juvenil, gestionando talento y liderando equipos de trabajo, haya sido exitosa. Mi enfoque se ha tornado más empático y he pasado de trabajar con “el recurso humano” a trabajar con las personas y así me convertí en un mejor líder.

 

La experiencia de enfocarme en la gente me ha dejado estos tres aprendizajes:

 

1. El trabajo es una vía de acceso al sentido de vida. Las personas encuentran en el trabajo un espacio de desarrollo que va más allá de ganarse la vida. Por esta razón, como líderes debemos generar las condiciones que permitan a los miembros de nuestros equipos reconocer que el trabajo digno ofrece una posibilidad de encontrar sentido a la existencia.


2. Escuchar y conectar genuinamente. Callar y tomarnos un momento para escuchar es un ejercicio que nos abre las puertas a los anhelos y los deseos más profundos de las personas que hacen posibles los resultados de nuestros proyectos. Escuchar con atención nos reactiva y reconecta como seres humanos y nos permite reconocer la riqueza de la diversidad.


3. Los resultados son producto de una adecuada gestión entre la cultura y las emociones. Con esto me refiero a que se debe hacer un balance entre la exigencia por el cumplimiento de las metas, los objetivos de la empresa y las frustraciones del equipo. No se trata de ser fuerte y exigir, sino de apoyar, comprender y estimular a cada persona desde su visión y perspectiva hacia el trabajo valorando cada esfuerzo realizado. No todos los días son felices o efectivos en el trabajo, pero como líderes podemos incidir en que sean mejores para cada persona.

 

Fecha de creación: Jun 18, 2019

Publicado por: Walter Monterroza

Comentario

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por Monica Szarata | alrededor de 1 año

Me encanto, coincido con todo ya que es importante generar esa conexión con los colaboradores ya que siento que cuando tenemos la parte humana como un valor fuerte y principal genera un compromiso fiel y muy alto de parte del colaborador hacia la empresa, lo cual creo que trae de la mano muchas otras cosas como un clima laboral con armonía, positivo, entusiasmo y muchas otras cosas que al final llegamos a sentirnos como en casa ya que pasamos muchas horas de nuestro día juntos.

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por Maria Fernanda Zamora | alrededor de 1 año

Extraordinario aporte, un comentario muy atinado y oportuno.

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